“Culo veo, culo quiero. No hay lugar para la generosidad en este mundo. Sólo porque una vez nos dio por hacer un regalo a un chaval que acababa de nacer por un pueblo en el que estábamos de paso, ahora todos los niños nos fusilan a cartas pidiendo caprichitos. Y a ver cómo les decimos que no…“
Son declaraciones, en exclusiva a El Juntaletras, de uno de los llamados Reyes Magos en la víspera de su festividad. No revelaremos su identidad porque ha preferido mantenerse en el anonimato. Ni siquiera podemos confirmar que sea Rey de algún sitio.
“¿Tú has visto a algún rey que viaje con pajes y dromedarios en lugar de guardaespaldas y coches blindados a estas alturas de la vida?“
Pues eso.

De hecho, la Biblia no confirma que sean monarcas, ni príncipes, ni les otorga profesión alguna más que la de magos. Tampoco dice que sean tres, ni mucho menos que se llamaran Melchor, Gaspar y Baltasar. Tampoco confirma que uno de ellos fuera negro.
Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?
Mateo 2,1-2.
Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.
Mateo 2,11.
“Es lo bueno que tiene esto. Como la gente piensa que sólo somos tres, no tenemos más que turnarnos para poder tener días libres. Lo malo es cuando te toca hacer el papel de Baltasar. Eso de embadurnarte con Nivea y pintura negra es un asco…“
Evidentemente, los tiempos han cambiado. Aquel niño no pedía nada porque no podía hablar a tan corta edad, y con oro, incienso y mirra estaba todo solucionado. Veinte siglos después ya no son los bebés los que quieren algo: eso se solucionaría con camiones de chupetes y patucos. Ahora son chavales de todas las edades los que esperan ver cumplidos sus deseos.
“Son máquinas de pedir por esa boquita. Antes eran cosas fáciles: que si un tren de juguete, un balón de reglamento… Luego vinieron las Barbies y los Madelman, pero era fácil encontrarlos porque los vendían en todas las tiendas. Pero ahora sólo piden cacharros imposibles: un ordenador portátil; un mp4 de última generación; un teléfono móvil con GPS, 3G y tostadora; o un DVD portátil con todas las películas de High School Musical.“

Llevan más de dos mil años dedicándose a ello y nunca han faltado a su deber un sólo año. Como en todos los negocios exitosos, antes o después aparece la competencia. Que si el Olentzero, que si San Nicolás, que si los gallegos reivindican su O Apalpador… La más importante, sin duda alguna, es esa figura rechoncha que llena las casas de regalos en medio mundo cada Navidad. Se le conoce de diversas formas según el lugar del mundo del que hablemos. Aquí, en España, es Papá Noel.
“Va de chulo y de moderno y no tiene ni idea de cómo funciona esto. ¿A quién se le ocurre colarse por las chimeneas con semejante barrigón? Con un trineo y unos renos voladores yo hago el mismo trabajo que él en la mitad de tiempo. ¡Que lo intente él con estos camellos reumáticos, que están ya para el arrastre! Además, ¿qué es eso de cambiarse el color del traje sólo porque Coca-Cola te lo pida? ¿Alguien se imagina que nosotros lleváramos patrocinados los dromedarios por Movistar, o que en lugar de la estrella de Belén utilizásemos el logotipo de El Corte Inglés?”
A pesar de todo, no piensan dejar de trabajar por muchos, muchos años. Les encanta lo que hacen. Se sienten reconfortados y felices. ¿Por la alegría que llevan al mundo, quizá? No, no exactamente…
“¿Dejar este curro? Ni locos, está de puta madre. Trabajamos una noche al año, viajamos donde nos apetece y además nos pillamos un chuzo tremendo con las copitas de champán y nos ponemos ciegos a turrón y mazapanes. Además, ahora a todo el mundo le da por disfrazarse de nosotros en las cabalgatas, así que nos quitan ese marrón. Porque no sabes lo aburridas que son. Nosotros a lo nuestro, que es la noche de Reyes, y ya está. Y el resto del año a tocarnos las narices.”
Así que ya lo saben: si durante esta noche ven que un grupo indeterminado de personas aparecen por su ventana montando follón, tengan claro que no es la tuna de Medicina. Son los Reyes Magos y toda su corte. Pero sólo les dejarán regalos si han sido buenos durante el año. Si no…
“Estamos vigilando todo el año a la gente para ver si se portan bien. Especialmente a las mujeres. Nos fijamos más en las jovencitas y guapas… De hecho ya tenemos varias denuncias por acoso. Es que de verdad, a poco que uno intenta ser profesional en su trabajo…”
Ya lo saben. Si mañana reciben carbón, tienen todo un año por delante para cambiar su suerte.
