• Watch videos at Vodpod and other videos from this collection.

La vida en directo.

Silencio, por favor. Los micrófonos están abiertos.


Este circo nunca para. Alguien decidió en su momento que el día durase veinticuatro horas y que no hubiese ni un sólo momento para dar descanso a los relojes. Y mientras las agujas siguen dando vueltas a un ritmo lento y constante, los actores de esta historia interpretamos nuestros papeles sin opción a salir de escena para tomar aire.

Y de vez en cuando, aunque sólo sea por un momento, apetece darle al botón de pausa.

Servidor propone otra cosa. Diferente. A primera vista, contradictoria. Pero que tiene sentido aunque no lo parezca.

Se trata de pulsar play… para empezar a rebobinar.


Paolo Nutini – Rewind

Resulta curioso ver cómo la gente comienza a moverse al comenzar la mañana durante estos días. Al habitual sueño de primera hora se suma la sensación de haber sido expulsados de una vida que, en el fondo, todos sabían que tenía fecha de caducidad. Desde el día en que comenzó.

Engañarse a uno mismo es difícil y, en el mejor de los casos, sólo se consigue durante un tiempo limitado.

Algunos no tuvimos la oportunidad de parar durante estos últimos meses. Cuando las estrellas habituales se marchan, los secundarios nos quedamos a cubrir sus puestos, jugando a crear una historia que, en el fondo, no es la nuestra. Y volvemos a aquel momento de la vida en que pasábamos media tarde pidiendo “cinco minutos más” a nuestros padres para no marcharnos del parque, tratando de alargar un buen momento que sabíamos que iba a terminar en algún momento. Aunque luego llegasen las pataletas.


Mierda. El reloj.

Estamos en directo.

Dicen que cada día es diferente. Que hay una sorpresa nueva por descubrir. Que la luna nunca recorre el mismo camino ni tiene la misma cara que ayer.

Pero ha pasado el verano, se marcha el buen tiempo y peleamos por aprovechar cada rayo de sol y cada minuto en la calle antes de que venga el mal tiempo. Y en el horizonte ya asoman los primeros nubarrones que anuncian que nuestra diversión se termina. Los niños vuelven a sus casas y el parque se queda desierto… de nuevo.

De nada sirve que el cielo luzca sus mejores galas, cuando hay algo por medio que no te deja verlo.


Sólo tenemos dos opciones. Esperar hasta el próximo verano… O seguir jugando a pulsar el botón de rebobinar.

Mientras tanto… Bienvenidos a la vida en directo.

Escribe un comentario