- ¡Blam!
Como cada mañana, la puerta anunció al cerrarse el comienzo del día, guardando a sus espaldas el desorden que nadie quiere que los demás vean.
Como cada mañana, el despertador decidió reclamar su minuto de gloria con sus arrebatos caprichosos buscando acelerar el ritmo del tiempo.
Como cada mañana, una voz ajena contó aquello que es importante para el resto del mundo y que hay que saber, se quiera o no.
Como cada mañana, el perfume cubrió los problemas y preocupaciones con esa sonrisa que hace que todo parezca mejor.
Como cada mañana, un montón de papeles esperaban listos para llenar la jornada con sus letras sin ganas de dar hueco a los sueños en sus espacios.
Como cada mañana, los trajes y ropas del armario se peleaban para convertirse en protagonistas del qué dirán de los conocidos y extraños.
Como cada mañana, el espejo quedaba apartado sin tener opción a levantar la voz para pedir que alguien se mire en él sin prisa. Callando el propósito de ayudarnos a contemplar aquello que los demás no ven en nosotros y que tratamos de ignorar y cubrir de todas las formas posibles.
Como cada mañana, todo seguía igual.
Francisco Izuzquiza.
Everclear – TV Show.
